Hoy en día, la mayoría de los dispositivos auditivos pueden registrar el tiempo de uso del usuario. Los audiólogos y otros profesionales pueden usar estos datos para comprender los patrones de uso del dispositivo de una persona, como usar el dispositivo durante parte del día o usar solo un dispositivo por la noche. Es importante reconocer que hay algunos factores que influyen en el tiempo de uso que no se pueden evitar por completo, y hay otros que pueden apoyarse para lograr patrones de uso más óptimos. Hay que tener en cuenta que la calidad del ajuste, la idoneidad del dispositivo, la generación del dispositivo y los problemas médicos pueden afectar aún más el tiempo de uso. En general, los adultos determinan los patrones de uso de sus dispositivos y los padres determinan los patrones de uso para bebés/niños/as más pequeños, pero los niños/as en edad escolar pertenecen a un subconjunto interesante. Estos niños/as suelen tener la edad suficiente para haber desarrollado algunas habilidades de autodefensa, pero es posible que no comprendan las implicaciones de un uso reducido de dispositivos.

 

La investigación basada en evidencia respalda que el tiempo de uso óptimo son todas las horas de vigilia; sin embargo, los estudios también muestran que los cuidadores suelen sobrestimar el tiempo de uso y los usuarios no lo optimizan. Hay variables que afectan el tiempo de uso que son familiares y/o específicas del niño/a y que los profesionales pueden explorar y diseñar estrategias.

Los estudios muestran que el tiempo de uso generalmente se vuelve más consistente con la edad y con mayores niveles de sujeción al dispositivo y al sonido. Es deseable fomentar un tiempo de uso constante a edades más tempranas. Una estrategia básica para asesorar a los padres para aumentar el tiempo de uso es establecer un vínculo claro entre el uso constante de dispositivos y el desarrollo de las habilidades del habla y el lenguaje. Otro método es identificar barreras consistentes para el uso de dispositivos por parte de los niños/as y desarrollar estrategias para superar estos factores. Esto puede ser especialmente relevante a medida que los niños/as crecen y cambian.

Las barreras para el uso del dispositivo varían, pero pueden resumirse como una combinación de problemas específicos del entorno, estado del niño/a, problemas específicos de la actividad y preocupaciones sobre el equipo/cuidado diario. Debemos considerar estos ejemplos:

  • Problemas específicos del entorno: problemas climáticos o estar en un entorno público con menos control sobre el ruido.
  • Estado de emoción/temperamento del niño/a: sentirse cansado, hambriento, sobrecarga sensorial o enfermedad.
  • Actividad específica: jugar solo, dormir, la hora del baño, el tiempo en el coche o descansos de la rutina.
  • Inquietudes sobre el equipo y el cuidado diario: equipo perdido, intermitencias o dispositivos mal ajustados, falta de pilas…

Otra posible barrera a tener en cuenta es el uso por parte del estudiante de un dispositivo frente a dos dispositivos. Para los estudiantes que pueden usar dos oídos para estimular la vía auditiva, los estudios tienen claro que usar dos dispositivos tiene beneficios relacionados con escuchar mejor en ruido, localizar dónde están los sonidos en el espacio y recibir mejor calidad / volumen para la comprensión del habla. Es posible que los profesionales deban trabajar con algunos estudiantes en un tiempo de uso constante para ambos dispositivos, no solo uno.

Es importante utilizar estrategias individualizadas basadas en problemas con los niños/as en edad escolar para averiguar por qué no usan dispositivos todas las horas de vigilia. ¿Es el problema algo que se puede abordar fácilmente con una actualización de programación o de equipo? ¿El uso se ve afectado por un entorno, como estar en un gimnasio ruidoso para la práctica de deporte en lugar de estar en una biblioteca silenciosa? Los niños/as pueden comenzar a identificar entornos o actividades en las que sienten que "no necesitan" amplificación, como cuando juegan solos, estudian en la biblioteca, etc. Los profesionales pueden explorar estas situaciones con el niño/a en edad escolar y desarrollar modificaciones que fortalezcan el desgaste. tiempo y acceso general al sonido.

Ideas "simples" para motivar el cambio:

  • Configure una simulación auditiva para confirmar que escuchar el habla es difícil sin un acceso óptimo al sonido.
  • Asegúrese de que la familia del niño/a tenga herramientas para limpiar y revisar los dispositivos, incluido saber cómo obtener ayuda cuando sea necesario.
  • Utilice modelos de prueba para mostrarle al niño/a los datos de que la adición de ruido de fondo afecta la relación señal/ruido y luego busque soluciones.
  • Colabore en una herramienta de medición de resultados de encuestas para estudiantes, como las escala BERATS (Batería de Evaluación y Rendimiento de Ayudas Técnicas y SIPTS: Sistemas Inalámbricos Personales de Transmisión de la Señal, para la mejora de la Escucha y el Aprendizaje en entornos educativos/aulas escolares) elaborada por el EOEP Específico para Discapacidades Auditivas de Tenerife.
  • Identifique un entorno en el que el niño/a tenga un tiempo de uso constante bajo y desarrolle formas de abordarlo.
  • Reúnase con estudiantes mayores o adultos jóvenes para conocer su perspectiva.
  • Reconozca los entornos que provocan fatiga auditiva y pregúntele a un audiólogo si los dispositivos se pueden programar para abordar esto.

Las barreras para el tiempo de uso pueden disminuir con una investigación más profunda en la razón que hay detrás de no usar dispositivos.

¡Conectarse social y emocionalmente con los niños y niñas en edad escolar con respecto a los patrones de uso de sus dispositivos puede capacitarlos para hacer cambios positivos!

 

José Luis Verona Gómez

Maestro especialista en Audición y Lenguaje

Pedagogo especialista en Educación Especial.

Página personal de José Luis Verona Gómez 2020

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